domingo, 27 de noviembre de 2011
LA LLAVE DEL CANTE
JUANITO VALDERRAMA
Cuenta el periodista Antonio Burgos que un día se le acercó
Juanito Valderrama con mucha humildad y le dijo:
-"Quiero que me hagas una biografía como la que le hiciste a Curro Romero".
Desde ese día, comenzaron a quedar todas las tardes en casa de Antonio para que Juan le contara sus vivencias, y siempre llegaba
antes de la hora, como había hecho toda su vida en los teatros en los que actuó.
Esa puntualidad era tan exagerada, que el día que murió todos se extrañaron al ver que su ataúd llegaba tarde al funeral.
Decían que no encontraban la llave de la cancela de su casa, y que el ataúd no salía por la puerta principal porque no cabía, por eso llegaron tarde; pero la verdad es que lo que no encontraban era la llave del cante, que Juan se había llevado para siempre.
Recuerdo su sombrero de ala ancha, dice Antonio que bajo ese sombrero estaba el google, el yahoo, la espasa calpe y la enciclopedia del flamenco. Hoy su hijo dignifica su recuerdo por todos los escenarios, qué orgullo haber vivido y poder contar que tuviste un padre como Juanito Valderrama.
martes, 22 de noviembre de 2011
UN ÁNGEL
Yo tenía 23 o 24 años, y aún así me pareció una niña.
Estaba en la sala de espera de la tele, tomando un café, y apareció,
vestida muy rara, con el pelo largo mitad rubio, mitad negro.
Era muy tímida, y las azafatas se le acercaban por si quería tomar algo.Había llegado acompañada de Ruphert, el peluquero que al parecer le había creado ese tinte especialmente para ella-creo que años más tarde discutieron y acabaron mal porque ella lo negó-.
Presentaba en España su primer disco, venía directa de Mexico, donde vivía, y salió al escenario y actuó.
Hasta aquí todo normal, lo que pasó fué que cuando volvió a la sala,
ya no quedaba nadie, solo yo, y me preguntó si sabía si podíamos usar el teléfono fijo que había allí. Yo le dije que sí-entonces casi nadie tenía móvil, o no tenían cobertura-, y me encontré con una chica normal, muy dulce, llamando a su novio para preguntarle si la actuación le había salido bien. Le decía que estaba todavía temblando, que había pasado muchos nervios...
Lo que he visto después de ella ha sido otra cosa, más diva, incluso declaraciones que no me han gustado nada.No sé qué le pudo pasar en estos años, pero me quedo con la chica que conocí aquél dia,
sabiendo que triunfaría por ser como era de humilde.
Yo tenía 23 o 24 años, y aún así me pareció una niña.
Estaba en la sala de espera de la tele, tomando un café, y apareció,
vestida muy rara, con el pelo largo mitad rubio, mitad negro.
Era muy tímida, y las azafatas se le acercaban por si quería tomar algo.Había llegado acompañada de Ruphert, el peluquero que al parecer le había creado ese tinte especialmente para ella-creo que años más tarde discutieron y acabaron mal porque ella lo negó-.
Presentaba en España su primer disco, venía directa de Mexico, donde vivía, y salió al escenario y actuó.
Hasta aquí todo normal, lo que pasó fué que cuando volvió a la sala,
ya no quedaba nadie, solo yo, y me preguntó si sabía si podíamos usar el teléfono fijo que había allí. Yo le dije que sí-entonces casi nadie tenía móvil, o no tenían cobertura-, y me encontré con una chica normal, muy dulce, llamando a su novio para preguntarle si la actuación le había salido bien. Le decía que estaba todavía temblando, que había pasado muchos nervios...
Lo que he visto después de ella ha sido otra cosa, más diva, incluso declaraciones que no me han gustado nada.No sé qué le pudo pasar en estos años, pero me quedo con la chica que conocí aquél dia,
sabiendo que triunfaría por ser como era de humilde.
lunes, 21 de noviembre de 2011
OTROS NIÑOS
El otro día en las noticias escuché que en algún país los niños cruzaban un río con una fuerte corriente
para coger el camino más corto al colegio, metiendo en bolsas de plástico los libros, y que muchas veces la corriente los arrastraba hasta hacerlos desaparecer.
En la BAHÍA DE HA-LONG, en Vietnam, hay una aldea pesquera junto a un criadero de ostras.
Allí viven unas cien personas, familias completas, en casas de madera flotantes.
Los niños viajan solos todos los días para poder ir al colegio. Yo he visto remar sin descanso a una niña de menos de tres años, sin perder la sonrisa, porque a esos "otros niños " les encanta ir a aprender.
Los otros niños viven tan aislados del mundo nuestro, que ni se imaginan que "estos niños de aquí"
suben en los coches de sus padres que les dejan en la puerta del cole, y que cada año tienen una mochila nueva a estrenar, y que los libros sólo se mojan si caen al suelo cuando llueve, pero eso no pasa, porque papá y mamá los recogen en la misma puerta del cole.
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